Te preguntaste alguna vez al amanecer: ¿Cuáles son tus primeros pensamientos? y ¿Cuáles son tus primeras palabras?
Muchas veces y ya desde temprano, comenzamos a hablar negativamente, con quejas, de lo cansado que estamos o de aquello que nos duele. Todo esto nos trae mal humor y una mala actitud para comenzar el día.
El famoso escritor Orison S.  Marden afirmó: “El efecto de lo que pensamos y hablamos es una realidad en nuestras vidas” por eso el apóstol Pablo enseñó: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Filipenses 4:8
A veces uno comienza el día muy cansado, sin energías. Lo primero que pensamos es en cómo vamos a hacer para cumplir con todo lo que tenemos para hacer.  Si además, a estos pensamientos, le agregamos nuestras palabras negativas, esto ya nos predispone mal  para comenzar el día. Sabemos que espiritualmente, nuestras palabras tienen poder, para bien o para mal, para bendición o maldición. Que distinto sería nuestro día, si comenzáramos, a hablar bien y positivo, a dar gracias en lugar de dar rienda suelta a nuestras quejas. Seguramente hay muchas cosas positivas que estamos pasando por alto, enfocándonos mas en lo que falta o en lo que está mal.
Podemos buscar los pensamientos adecuados, las palabras correctas que nos motiven a utilizar nuestro máximo potencial. El sabio Salomón escribió “Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Proverbios 23:7
Cada día debemos examinar nuestros pensamientos, para evaluar si todos ellos tienen que estar en nuestras mentes o necesitamos un cambio en nuestra manera de pensar? ¿Que es lo que estoy diciendo de mi mismo? Tus palabras determinarán tus acciones y la actitud con la que encararás un nuevo día.

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