
Dios nos hizo con muchos talentos y
capacidades, pero hay algo que Dios nos dio para poder usar y sacar el
mayor provecho, nos dotó a todos de esto, pero no le hemos dado el uso
de debemos: la memoria.
A diferencia de lo que muchos creen, la
memoria no nos fue dada sólo para ser un calendario que recuerde fechas
importantes o números, conocimientos acerca de la ciencia, arte,
matemática, historia y las muchísimas cosas por las que nos hemos
esmerado en acumular. Dios también nos dio este gran talento de grabar
en nuestra biblioteca mental, y tener presente siempre, la Palabra de
Dios en nuestras vidas.
No hemos estado explotando este gran
potencial que tenemos. Aparte de acumular bellos recuerdos, las
bendiciones que hemos recibido de parte de Dios y los momentos en los
que nos ha levantado, es muy bueno leer la Palabra, meditarla,
memorizarla y vivirla.
Pero, ¿cómo poder vivirla si ni siquiera
la recordamos? Memorizamos películas pero no historias Bíblicas,
aprendemos canciones pero no versículos, cuando son éstos los que nos
ayudarán en todo momento, puesto que la Palabra de Dios no vuelve vacía y
se aplica en todo tiempo, lugar y circunstancia.” Porque la palabra de
Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y
penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los
tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.
Hebreos 4:12 (RVR-1960)
Jesús mismo conocía la Palabra de su
Padre, pues cuando estaba siendo tentado, claramente Él se defendía con
la Palabra de Dios diciendo “Escrito está…”. Al igual que Jesucristo,
deberíamos comenzar a usar esta arma poderosa que está en nuestras manos
y aprovechar al máximo nuestra capacidad de memoria y registrarla en
nuestra mente y corazón.
Hoy te animo a leer la Biblia,
meditarla, memorizarla para así poder vivirla. Repite y comienza a
memorizar diciendo “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar
contra ti”. Salmos 119:11 (RVR-1960).







