
Todos los días escuchamos noticias que nos hacen reflexionar acerca de la vida y lo pasajera que ésta es.
En Lucas 16: 19.31, encontramos la historia del hombre rico que escogió tener una vida desordenada, gozaba de su dinero y nunca le daba las gracias a Dios por sus triunfos ni lo consideraba en nada, sin darse cuenta que la muerte estaba cerca. Un día este hombre murió y tuvo que comparecer ante Dios y rendirle cuentas de lo que había hecho en este mundo.
En cambio, el apóstol Pablo no pensaba en sí mismo, siempre le daba la gloria a Dios por todas las cosas que hizo, vivía concentrado en las metas que el Padre le había dado, su vida estaba centrada en Dios. No le tenía miedo a la muerte, pues decía: “Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia” Filipenses 1:21 (RVR 1960).
El día que Pablo murió, sus últimas palabras fueron: “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” 2 Timoteo 4:6-8 (RVR 1960)
Él ya estaba preparado para recibir la muerte, muchos no están preparados para esto, confiando en su juventud, su buena salud y muchas otras cosas más pero desconocemos lo que nos depara el mañana; por lo que debemos reflexionar acerca de si estamos listos para ir a la presencia de Dios o no.
“Nunca sabe nadie cuándo le llegará su hora: así como los peces quedan atrapados en la red y las aves en la trampa, así también el hombre, cuando menos lo espera, se ve atrapado en un mal momento”.Eclesiastés 9:12 (DHH)
Al igual que el apóstol Pablo, ¿Puedes decir que estás preparado para presentarte ante Dios y afirmar que has peleado la buena batalla, has acabado la carrera y, lo más importante, que has guardado la fe?
Te animo a que si aún no estás preparado tomes una decisión en este momento, estás a tiempo de poner tu vida a cuentas con Dios. Cada mañana dale gracias por un nuevo día más de vida que te dio.







