
Se llama empatía a la capacidad que le permite al ser humano ponerse en la situación de otros, esto finalmente nos permite comprender mejor las actitudes y comportamientos de los demás.
Cuando veo que los niños hacen berrinches y ni aún sus padres pueden controlarlos, pienso que no le han dado la disciplina apropiada, probablemente lo han consentido. Sin embargo, mi perspectiva cambió cuando mi sobrino fue diagnosticado con autismo solo teniendo una año y medio de edad, desde entonces todo cambió para nosotros.
El autismo afecta la socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la reciprocidad emocional. Los síntomas son la falta de interacción social (muestran dificultad para relacionarse con otros niños de la misma edad, poco o nulo contacto visual, evitan el contacto físico, no responden al ser llamados por su nombre, no tienen lenguaje y si lo tienen presenta alteraciones),y también poca tolerancia a la frustración, son frecuentes las risas o llantos sin motivo aparente.
Reconozco que no fui atenta con los niños de carácter difícil hasta que pase por esta experiencia, ahora cada vez que veo a un niño con un comportamiento difícil no juzgo a los padres más bien trato de ayudarlos y a interactuar con su hijo.
Podremos decir que pasar por pruebas no es nada bueno, pero debemos considerar que cuando buscamos a Dios para poder seguir adelante, cuando superemos las adversidades podremos ayudar o más aún comprender la situación de otras personas que estén pasando por lo mismo.
Todo esto me enseñó que debo actuar con empatía, pues no sabemos si alguno día nos encontraremos en esa misma situación.
2 Corintios 1:3-4 NTV dice: “Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.”
Posiblemente conozcas a personas que están pasando por problemas que tú alguna vez enfrentaste te animo a que puedas ser de apoyo y lleves esperanza a esos corazones.
Ofrecer consuelo, comprensión y hasta dar una mano te ayudará a reforzar lo que has aprendido y transmitirás lo que has recibido de Dios
¡Antes de juzgar, piensa más bien en cómo ayudar!







