
Mucho se habla de la fe y a veces escuchamos esto pensando que ya es una materia aprobada en nuestra vida. Sin embargo en muchos casos, solo se trata de una fe teórica e intelectual no siendo capaces de realizar obras que demuestren nuestra fe.
Oí de un Pastor que al comenzar su sermón, justamente acerca de la fe, dijo “Tengo aquí 100 $us, el que lo quiera solo debe acercarse y tomarlo” .Siguió hablando durante unos 45 minutos cuando, casi al final del sermón, se acercó un niño y se paró frente al púlpito. El Pastor le preguntó: -¿En qué te puedo ayudar mi niño? y el pequeño respondió – Usted prometió dar ese dinero al que se acerque y se lo pida, ¿me lo puede dar?. Entonces el Pastor le dijo: Claro, es tuyo, tómalo.
Toda la congregación se quedó asombrada al ver que era verdad lo que había prometido, especialmente si tenemos en cuenta que el Pastor estaba hablando de fe, pero curiosamente solo un niño pasó a recoger lo que había prometido.
A veces actuamos de manera distinta a lo que declaramos, decimos “Yo tengo fe”, pero no creemos que en realidad Él puede tomar el control de nuestras luchas o enfermedades, o bien que puede darnos fortaleza. Ni siquiera nos animamos a tomar las promesas que El nos dio.
Sólo un niño creyó, dio ese paso de fe y fue a tomar lo que se le había prometido. Por algo dice la Biblia que debemos creer como niños, esto es con un corazón puro, sin cuestionar, sin dudar.
Es tiempo de creer en cada una de las promesas que Dios nos ha dado. Muchas veces no activamos nuestra fe como deberíamos, actuamos sólo en nuestras fuerzas y convicciones sin tomar en cuenta todas las promesas que Dios nos hace en su Palabra.
Es tiempo de creer en cada una de las promesas que Dios nos ha dado. Muchas veces no activamos nuestra fe como deberíamos, actuamos sólo en nuestras fuerzas y convicciones sin tomar en cuenta todas las promesas que Dios nos hace en su Palabra.
Está en ti el tomarlas, al igual que aquel niño, acércate a Dios y toma lo que ya te otorgó. Además de la salvación, la Biblia está llena de promesas que están disponibles para tu vida.
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al Judío primeramente y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: El justo por la fe vivirá”. Romanos 1:16-17
No permitas que la incredulidad te arrebate lo que ya es tuyo.







