Se acercaba el aniversario de bodas de un matrimonio y unos días antes, el esposo  decidió visitar la joyería de un amigo suyo en busca de un regalo especial.
Al llegar a su establecimiento le mostró una gran variedad de piedras preciosas. Entre las joyas, habían algunas que brillaban con muchos colores y cada pieza, trabajada arduamente por hábiles artesanos, lo dejaba atónito.
Pero entre ellas observó una piedra que apenas tenía brillo, parecía estar sucia, realmente no llamaba la atención. Pensó que era tan fea que no sabía cómo es que podía estar en medio de las demás.
Su intriga era tal que decidió preguntar: -¿Por qué tienes esta piedra tan fea en medio de las demás piezas? – El joyero sin mencionar ninguna palabra, tomó aquella piedra en sus manos y la frotó. Al contacto empezó a brillar esplendorosamente con muchos colores, era una pieza hermosa.
El hombre, pasmado y aún intrigado, volvió a preguntar – ¿Cómo es que esta piedra tiene ese brillo al contacto?, su amigo le respondió: – Esta piedra es un ópalo, llamada también piedra simpática. Su escondido esplendor brota tan pronto como uno la frota entre las manos.
La explicación y la hermosura de aquella piedra lo dejaron tan sorprendido que decidió comprar aquella pieza.
Muchas personas son como una piedra ópalo. Algunos por la rudeza de la vida, por la escases de amor en el pasado, por lo duro del trabajo, por algunas palabras groseras dichas por sus padres o amigos, por un miedo al rechazo y por muchas otras razones, muestran un perfil bajo o un semblante opaco y duro. Quizás son las que menos brillan en un grupo, son los que menos se destacan y hasta pareciera que están ahí por error. Otras son difíciles de tratar, de entender y  comprender.
Pero no están ahí por un error y al igual que un Ópalo, tal vez sólo necesitan un poco de contacto, un poco de amor para que brillen en todo su esplendor ypuedan sacar lo hermoso que está guardado en su interior.
Un poco de amor podría marcar la diferencia en las relaciones con las personas que te rodean, un interés genuino en el prójimo podría definir un cambio en tu hogar, en tu trabajo, en tu escuela, universidad, en la iglesia, en cualquier lugar donde estés. Lo real es que en todas partes hay personas que necesitan recibir amor y un amor que se demuestra, inevitablemente, impactará la vida de alguien que lo necesita.
Cualquier labor que se haga para el reino de Dios tiene que ver con personas, con vidas que necesitan de Jesús. Quizás nos falten los recursos para la obra, pero no puede escasear el amor.
1 Corintios 13:1-3 “Si hablo las lenguas de los hombres y aun de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Y si tengo el don de profecía, y entiendo todos los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas, y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Y si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y aun si entrego mi propio cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve”.

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