A la mayoría de personas nos cuesta pedir ayuda o reconocer que “necesitamos” algo preferimos enfrentar nuestros problemas “a nuestra manera” o “hasta donde podamos llegar”. Si eres de esa gran mayoría debes saber que no estás actuando de la manera correcta ya que todos somos hermanos y, por lo tanto, siempre necesitaremos los unos de los otros. En el servicio a Dios no existen llaneros solitarios.
Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante! Eclesiastés 4:10
Es curioso notar que personas que se encuentran en una posición elevada son a los que más les cuesta pedir ayuda.Podemos verlo en un matrimonio, cuando el esposo no desea consultar la inquietud que tiene a su pareja por temor  de verse inferior a ella o por otro lado, cuando un líder teme hablar sobre sus preocupaciones por el mismo hecho de pensar que pierde autoridad.
Generalmente nos cuesta pedir ayuda porque tememos perder algo, posiblemente la posición, la imagen, autoridad, etc. Sin embargo, al actuar de esa manera, sin darte cuenta, ya has estado perdiendo todas esas cosas por no actuar con sinceridad y humildad.
Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. Zacarías 4:6
En este sentido, el mayor error que puedes cometer es ¡tomar esa misma actitud con nuestro Señor! Muchos se acercan a Él como su última opción, después de haber intentado todo y de haberse dado cuenta que lo demás no servía, entonces buscan a Dios. Es probable que tu orgullo no deje que te acerques a pedir ayuda o consejo, sin embargo, no permitas que éste sea tan fuerte como para no tomar en cuenta a Dios.
Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Mateo 23:12
Si eres una de las personas que lucha con su orgullo, debes saber que Dios va a trabajar en ti para que tengas humildad hasta el punto que puedas ser humillado. No esperes que te lleguen las pruebas para pedir ayuda, sé humilde, deja tu orgullo a un lado y pide consejo, y si estás pasando necesidad pide oración. Acércate a Dios primero y no luches con tus propias fuerzas porque no llegarás muy lejos.
¡No luches solo, lucha con Dios y con tus hermanos!

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