
Los afanes y las presiones de la vida nos pueden llevar a tener una rutina agotadora. Siempre que una persona lleva muchas actividades y responsabilidades termina al final del día agotado; pues el cuerpo, aunque esté lleno de energía por la mañana, al transcurrir el día acaba siendo consumido en cada actividad que se realiza.
El cansancio es una respuesta importante y normal tras un esfuerzo físico, tensión emocional o carencia de sueño y desaparece después de un periodo adecuado de descanso.
Pensemos en una madre que tiene innumerables responsabilidades con los hijos, hogar y esposo, desde despertar a los niños, preparar los alimentos, realizar la limpieza, hasta arreglar el jardín. Al final del día termina agotada y si no descansa el tiempo apropiado, al día siguiente despertará exhausta y con pocas fuerzas, lo que le dificultará realizar sus actividades con normalidad.
Pero no sólo las actividades físicas nos restan energías sino también las presiones de la vida, los problemas y toda circunstancia que nos preocupa. Estos factores son los que más nos debilitan y afectan nuestro ser completo.
Así como el cuerpo físico recupera fuerza con el descanso, nuestra alma también lo necesita. ¿Qué mejor lugar que encontrar ese descanso en Dios? El rey David decía en el Salmo 62:5-7:“Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio”. David, no sólo halló descanso en Dios sino que encontró todo: su salvación, su roca, su defensa, su gloria y también lo llama su refugio y esperanza.
Recuerda que cuando no sabes qué hacer y no puedes más, Jesús te ofrece descanso y dirección: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”Mateo11:28-30
Posiblemente te encuentras en medio de muchos problemas que te tienen cansado/a, no te rindas, no desmayes porque Dios está a tu lado ayudándote a mantenerte de pie, sólo hazlo parte de tus batallas y Él peleará por ti, ¡acude a su fuerza!
Dios quiere darte las fuerzas que te faltan, no dudes en pedir su ayuda.
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.” Isaías 26:3-4







