Un hombre que vendía leña, defraudaba a sus vecinos cortando las piezas más pequeñas de lo que debían ser y aunque todos sabían lo que hacía, nadie decía nada, ya que era el único que vendía leña en el pueblo y el invierno se presentaba como uno de los más crudos de los últimos años.
Pero un día circuló el rumor de que este leñador, había cambiado. Muchos decían que su avaricia y su perversa forma de aprovecharse de la gente, no cambiarían nunca, por lo cual no daban mucho crédito a esta noticia.
Un hombre , finalmente decidió ir a ver si era verdad  que el leñador había cambiado su forma de vivir. Así pues se puso en marcha a la tienda y saludando con amabilidad, le pidió que le vendiese un amarro de leña.
Al salir del establecimiento midió las piezas y descubrió que su tamaño era como diez centímetros más de lo que debían. El hombre, sorprendido en gran manera, le contaba a sus vecinos:
-Es cierto. Este hombre ha cambiado, acabo de medir la leña que me vendió y todos los palos miden más de lo que deberían.
Pero uno de entre la multitud dijo: Eso no demuestra nada.
-¿Cómo qué no? Respondió el enviado y agregó – ¿acaso no recuerdan la historia de un hombre que robaba a mucha gente y al ser visitado por Jesús, decidió devolver a todos lo que había robado y repartir sus bienes entre los pobres?, de éste hombre el mismo maestro dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa. Lucas 19:1-10.
En nuestros días mucho se habla de personas que son o no verdaderamente seguidores de Jesús, algunos usan como sistema de medida el tiempo que pasan en la iglesia, otros el tiempo que oran, o leen la biblia y otros se fijan en el tiempo que sirven en el ministerio, etc. Aunque estas obras son buenas, no necesariamente reflejan una conversión verdadera.
La entrega a Jesús de nuestras vidas tiene como consecuencias frutos individuales de bien reflejados en nuestro diario vivir; si alguno robaba ya no roba mas, si antes mentía ahora habla con la verdad, si era perezoso ahora trabaja honestamente, si antes no obedecía a sus padres ahora los honra, etc.
Quizás hoy sea un buen momento para preguntarnos:  ¿Los demás, verán un cambio en mi vida?
¿Mis acciones, reflejan la fe que digo profesar?
El evangelio se predica mejor con acciones,  las cuales trascienden más que nuestras palabras y una vida cercana a Jesús, siempre tiene frutos de cambio.
Mateo 7:20 “Así que, por sus frutos los conoceréis.”

Redes Sociales



Ministerio de Vida necesita de tus donaciones generosas para seguir ofreciendo estos recursos completamente gratis. Si a través de este Ministerio tu calidad de vida, tu relación con Dios y con los demás han mejorado; y crees que estos mensajes pueden seguir ayudando a los demás; la próxima vez que puedas dar un donativo, piensa en darlo aquí para seguir ayudando a más personas.