
Sucede a veces que iniciamos cosas con mucho entusiasmo, pero al poco tiempo, perdemos el interés, al punto de dejarlas a un lado. Esto pasa con los estudios, un proyecto, una relación o hasta con el servicio en la Iglesia. La preguntas entonces serían:
¿Logramos culminar lo que comenzamos, con tanto entusiasmo? ¿Somos consistentes en las decisiones que tomamos?
Muchas veces comenzamos algo y no lo terminamos, dejamos el trabajo a medias, por distintos motivos que tal vez nos distrajeron, nos desviaron o desanimaron de nuestra meta.
He podido ver como cada año ingresan a la Universidad de 300 a 400 nuevos estudiantes. Se los ve entusiastas y dispuestos a cumplir con sus sueños y anhelos. Con el correr de los años, ese número va menguando, para llegar a la triste realidad que solo se gradúan menos del cincuenta por ciento de los estudiantes que ingresaron.
Sabemos que algunos de ellos, a lo largo de la carrera pudieron haberse enfrentado con situaciones, económicas o familiares, que necesariamente los llevaron a dejar los estudios, pero fuera de estos casos, hay muchos que se quedan a mitad de camino por su falta de compromiso.
Lo que debe existir primeramente para poder cumplir con lo prometido es:
1) comprometerse con el corazón, pues las primeras batallas se las gana en el corazón, cuando no dejas que otras distracciones o intereses te alejen de tu deber.
2) El compromiso se debe reflejar en las acciones, ya que en el campo de batalla se ve cuán fuertes somos ante cualquier obstáculo y si nuestra palabra tiene valor.
Estas muestras de compromiso no solo te darán la gran satisfacción de haber cumplido, si no que Dios te abrirá las puertas hacia algo mejor al ver tu corazón comprometido. Pero también y de manera muy especial, serás un ejemplo para los demás.
Si hasta ahora no has cumplido tu palabra, has roto tus promesas, fallando en el compromiso que hiciste, hoy es el día en que puedes comenzar a actuar conforme a un hijo de Dios que tiene palabra.” Simplemente di: “Sí, lo haré” o “No, no lo haré”. Cualquier otra cosa proviene del maligno.” Mateo 5:37
No estás solo, existirán tropiezos, caídas, fracasos sin embargo no será imposible que puedas cumplir con esa meta, haz un compromiso con Dios y contigo mismo para lograrlo. Dios te respalda, puedes seguir “porque nada hay imposible para Dios.” Lucas 1:37
Cumple tu compromiso que es la muestra del valor de tu palabra.







